preloder

Quien me ha visto y quien me ve

 

La persona detrás de Bebesol

Quiero comenzar contándoles quien es la cara visible de Bebesol, porque detrás de una marca siempre hay personas que ponen su corazón y energía en el proyecto.

Mi nombre es Débora Videla y  como muchas mujeres, además de ser una emprendedora también soy esposa y madre.

El comienzo de mi historia como mamá

Les cuento que desde niña decía que no iba a tener hijos, pensamiento que seguí manteniendo durante mi juventud, solamente enfocada en estudiar, trabajar, crecer como profesional y cumplir por fin con mis sueños.

Aclaro que no quería ser madre porque temía sufrir al traer otro ser a este mundo y que pudiera pasarle algo malo, enfermarse o  cualquier cosa que no estuviera en mis manos solucionar. Sin embargo, en el fondo de mi corazón lo que más me preocupaba era dejar a mi bebé al cuidado de otros para seguir trabajando como hasta ese momento. Pensaba que eso no sería justo, porque si lo traía a este mundo sería mi responsabilidad estar con él y protegerlo día a día, más allá de pensar en darle cosas materiales y en mis propios deseos como profesional.

Un buen día encontré al amor de vida y formamos un lindo hogar, me mudé desde Mendoza a Santiago por amor y comencé a trabajar aquí. Yo seguía con la misma postura con respecto a los hijos y él deseaba ser papá, yo le planteaba mis argumentos y él los suyos y nunca nos poníamos de acuerdo. Un cierto día le dije que había comenzado a sentir el deseo de tener un bebé que reflejara nuestro amor, nuestra unión indisoluble, un pequeño ser que tuviera una parte de él y una parte mía, y de pronto el miedo se fue y el amor rebasó a mis miedos. Pese  a ello y viviendo el año 2013 dijimos que lo buscaríamos a partir del 2014 y mientras tanto seguimos disfrutando el día a día compartiendo hermosos momentos.

En aquellos días recién me preocupó lo que durante varios años me había dicho el ginecólogo sobre mi desorden hormonal y  la imposibilidad de tener hijos sin hacerme tratamiento. Jamás me importó ni preocupó ese asunto porque lo que ya les conté, pero en aquel instante fue una bofetada a mi nuevo anhelo. Decidí relajarme y pensar en qué hacer para el año siguiente.

Corría octubre de 2013 y mientras estaba en el trabajo algunos días tenía náuseas y episodios de mareos, al comentarlo con mis compañeros decían que tenía cara de embarazada y se reían. Pensé que algo me había caído mal porque siempre comía rápido en el casino y nunca lo hacía del todo relajada. El día que debía llegar mi período no pasó nada, era extraño ya que siempre fui muy regular pero quizás por el estrés de esa semana se justificaba. Pasaron tres días más, lo que ya no era normal para mí, le conté a mi esposo y decidí comprar un test de embarazo. Dijo que lo hiciera para que me quedara tranquila, pero que no creía que estuviera en la dulce espera, no era lo que habíamos planificado.

A las 5 de la mañana del día siguiente, hago el test y ahí aparecieron las dos líneas rojas que indicaban que yo, la que no tendría hijos NUNCA, sería mamá. Me quedé pasmada por un rato con millones de pensamientos rondando mi cabeza, me tiritaban las manos y lloraba como loca, no lo podía creer. Interrumpí el sueño de mi esposo para decirle que no deberíamos esperar a buscar a nuestro hijo el próximo año. Saltó de la cama y me abrazó tan fuerte, que todos los miedos que siempre tuve, desaparecieron en un solo instante.

 

Desde ese día mi vida cambió para siempre, por eso próximamente les seguiré contando mi historia.

Débora Videla

Las invito a que me cuenten sus historias de como llegaron a ser mamá!

Compartir